Fingí estar bien más de una vez, y creo que nadie notó lo contrario.
Cuantas veces habré disimulado una sonrisa, una carcajada,
Cuantas veces evite lagrimones, aguantando el nudo en mi garganta,
Y sin embargo nadie lo notó, o quizás si.
Me miro al espejo y no me gusta lo que veo, me escucho en una grabación y no me gusta lo que oigo, no me gusta nada de mi, no término de aceptarme como soy.
Creo que el ser humano tiene dos hemisferios, el externo y el interno y en el medio esta nuestra alma, que es lo más puro que tenemos. Si, creo que cada uno tiene un alma aunque no pueda comprobar su existencia con los sentidos…y qué¿?
No acepto mi exterior, el envase con el cual mi alma entro en este mundo, y tampoco termino de aceptar mi interior, porque es algo que necesito alimentar cada día, siempre quiero saber más y aprender más y nunca me siento completa.
Quiero hacer un millón de cosas a la vez, y al final nunca hago nada, o hago algo y no lo termino. Si… no tengo constancia.
Últimamente cuelgo mucho. Ojo!, no es porque se me plazca hacerlo, sino porque siento que es la única forma que tengo para pensar y tratar de solucionar mis problemas. Si… me volví reservada, no confío en la gente, miento… confío en poquísimos y como duele tener que llegar a ese punto. Pero es lo que me tocó y como yo decidí que fueran las cosas. No me quejo, podría ser peor.
Empatía, paciencia, seguridad, es lo que me falta entre otras cosas.
Estoy llena de preguntas, llena de inseguridad, llena de desconfianza, tengo una mochila llena de problemas que todavía no resolví, tengo parte del “corazón” dolido, estoy llena de nada, incompleta.
[…]
